Sermón del Monte
Capítulos 5–7: bienaventuranzas, oración, confianza, relaciones y discernimiento.
El Evangelio según Mateo organiza buena parte de la enseñanza de Jesús en grandes bloques. En este Evangelio destacan el Sermón del Monte, las parábolas del Reino, las instrucciones a los discípulos y los discursos finales.
Sermón de la Montaña · Carl Bloch, 1877 · dominio públicoEstas indicaciones sirven para orientarse en el relato; no sustituyen la lectura completa del Evangelio ni pretenden resolver cuestiones de interpretación.
Capítulos 5–7: bienaventuranzas, oración, confianza, relaciones y discernimiento.
Capítulo 13: imágenes del sembrador, la semilla, el tesoro y la perla.
Capítulo 18: humildad, cuidado de los pequeños, reconciliación y perdón.
Los resultados aparecen en orden canónico y se cargan por bloques para facilitar la lectura.
«Bienaventurados los pobres en espíritu: porque de ellos es el reino de los cielos.»
«Bienaventurados los que lloran: porque ellos recibirán consolación.»
«Bienaventurados los mansos: porque ellos recibirán la tierra por heredad.»
«Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia: porque ellos serán hartos.»
«Bienaventurados los misericordiosos: porque ellos alcanzarán misericordia.»
«Bienaventurados los de limpio corazón: porque ellos verán á Dios.»
«Bienaventurados los pacificadores: porque ellos serán llamados hijos de Dios.»
«Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia: porque de ellos es el reino de los cielos.»
«Bienaventurados sois cuando os vituperaren y os persiguieren, y dijeren de vosotros todo mal por mi causa, mintiendo.»
«Gozaos y alegraos; porque vuestra merced es grande en los cielos: que así persiguieron á los profetas que fueron antes de vosotros.»
«Vosotros sois la sal de la tierra.»
«Vosotros sois la luz del mundo.»
«Ni se enciende una lámpara y se pone debajo de un almud, mas sobre el candelero, y alumbra á todos los que están en casa.»
«Así alumbre vuestra luz delante de los hombres.»
«No penséis que he venido para abrogar la ley ó los profetas: no he venido para abrogar, sino á cumplir.»
«Porque de cierto os digo, que hasta que perezca el cielo y la tierra, ni una jota ni un tilde perecerá de la ley, hasta que todas las cosas sean hechas.»
«De manera que cualquiera que infringiere uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñare á los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos: mas cualquiera que hiciere y enseñare, éste será llamado grande en el reino de los cielos.»
«Porque os digo, que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y de los Fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.»
«Oísteis que fué dicho á los antiguos: No matarás; mas cualquiera que matare, será culpado del juicio.»
«Mas yo os digo, que cualquiera que se enojare locamente con su hermano, será culpado del juicio; y cualquiera que dijere á su hermano, Raca, será culpado del concejo; y cualquiera que dijere, Fatuo, será culpado del infierno del fuego.»
«Por tanto, si trajeres tu presente al altar, y allí te acordares de que tu hermano tiene algo contra ti,»
«Deja allí tu presente delante del altar, y vete, vuelve primero en amistad con tu hermano, y entonces ven y ofrece tu presente.»
«Concíliate con tu adversario presto, entre tanto que estás con él en el camino; porque no acontezca que el adversario te entregue al juez, y el juez te entregue al alguacil, y seas echado en prisión.»
«De cierto te digo, que no saldrás de allí, hasta que pagues el último cuadrante.»